Dos herramientas fundamentales para una organización, sin las cuales ésta carece de identidad y de rumbo, son su visión y su misión. A continuación explicaremos el porqué de esta importancia vital en las operaciones de cualquier organización que se digne de tal.
Visión
Para comenzar a hablar de visión, citaremos una frase que explica este concepto:
“Si no conoces el puerto a donde quieres llegar, ningún viento es favorable”. (Séneca)
Definir la misión es el punto de partida para el desarrollo de una organización. La visión responde a preguntas tales como:
La misión define los objetivos a largo plazo y, aunque sabemos que el futuro no se puede adivinar, debemos ser concientes de que las decisiones y acciones de hoy afectarán ese futuro. Por eso, nuestros objetivos tienen que ser bien definidos hoy y deben ser perseguidos día a día.
Un ejemplo de visión de una empresa manufacturera podría ser:
“Nuestra visión es ser la principal empresa proveedora de productos XX en Latinoamérica.”
Entre la realidad actual y nuestro objetivo hay una brecha. Para cubrir esta brecha y cumplir con nuestra visión, hay que utilizar estrategias, procesos, recursos. Ahora… ¿cómo queremos llegar? Para esto tendríamos que recurrir a nuestra misión.